viernes, 12 de septiembre de 2008

"Triste Mañana" por Alejandro Gómez

TRISTE MAÑANA

Estás tan cerca mío, pero no puedo hablarte,
Estás tan sola, y no puedo acercarme,
Tiemblan mis ojos al escuchar tu mirada
Que me habla desde lejos y me deja sin palabras,
Que lastima la mía aunque no pueda ver nada,
Que me acaricia la cabeza y me regocija en tu pecho,
Tan cálido, tan lleno de cariño, de vida,
Pero tan muerto para mi corazón,
Que solo sufrió al buscar tu amor…

Estás tan bella esta mañana,
Que me gustaría besarte con pasión,
Abrazarte con locura,
Y amarte con ternura.

Es casi imposible que estemos juntos,
Es casi imposible que me separe de ti,
Nunca podré olvidarte,
Ni la muerte me hará salir
Del amor que siento
Solo por ti.
Alejandro Gómez

lunes, 8 de septiembre de 2008

"Vendrás..." y otros poemas por María María

Vendrás
y el viento dibujará tu ausencia

jugarás con mi sombra
invadiendo mi oscuridad.
***
Existo
en la pequeña lágrima
dormida en la lluvia.
***
Naceré de la sombra
de tus alas
abrazando el alba
y moriré en el suspiro de tu voz

María María Andrada

Presentación de la "Muestra poética de la SADE Joven"

Imagen de la SADE Joven, Hilda A. García (presidenta SADE Catamarca) y los "mini" músicos sucesores de Interferencia Kapiango; en la presentación de nuestra antología en Diciembre de 2007.

Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda