lunes, 8 de septiembre de 2008

"Vendrás..." y otros poemas por María María

Vendrás
y el viento dibujará tu ausencia

jugarás con mi sombra
invadiendo mi oscuridad.
***
Existo
en la pequeña lágrima
dormida en la lluvia.
***
Naceré de la sombra
de tus alas
abrazando el alba
y moriré en el suspiro de tu voz

María María Andrada

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Maria Maria que lindo nombre, igual que tu arte poetica, segui asi, sos lo mas...

Oscar dijo...

jejejej... vos sola te pusiste ese comentaria mar? jejej

Anónimo dijo...

Hola Maria muy bueno tu poema soy federico de neuquen te dejo la direccion de mi blog de poesia por si queres verlo http://alasdearena.blogspot.com/ espero tu comentario saludos

Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda